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El Chechem es un árbol muy característico de estas tierras, además de famoso. ¿Por qué? Porque se sabe que es tóxico, o sea, venenoso. Su resina (la resina es como la sangre se los árboles) es muy irritante cuando uno la toca, hasta puede causar feas y molestas ronchas. Se puede reconocer a un Chechem por su tronco, que es delgado y normalmente tiene manchas negras por lo mismo de que su resina es negra. Otra cosa que lo distingue, es que a su alrededor no crecen muchas plantas.
Pero la naturaleza es sabia. Siempre, a pocos metros del Chechem, crece el Chacah, un árbol que con su sabia (otra palabra para llamar a la sangre de los árboles) puede aliviar las molestias que causa el Chechem. Cuenta la leyenda maya, que hace mucho tiempo el Chechem era un sacerdote malvado, que le tenía envidia al príncipe Chacdziebzib porque se iba a casar con Nicte Há, una hermosa mujer. Fue tanta la envidia del sacerdote Chechem, que mató a Nicte Há, para que Chacdziebzib se quedara sin ella. Pero los dioses se enteraron del crimen de Chechem y lo castigaron convirtiéndolo en árbol por toda la eternidad. Así hasta nuestros días, el chechem sigue haciendo daño a quien se le acerca, pero Chacdziebzib decidió que los dioses también lo convirtieran en árbol, para crecer siempre junto al chechem y defender a la gente de las maldades del chechem… Bonita leyenda, ¿No crees? |